El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó su oposición a una guerra ilegal y mencionó que se están sintiendo las consecuencias a través del aumento en los precios del petróleo y el gas, así como el número de víctimas en Oriente Medio, que ha enfrentado crisis e inestabilidad. También advirtió sobre posibles repercusiones en términos de seguridad y flujos migratorios.
Sánchez tacha la guerra de «extraordinario error» y defiende con firmeza ayudar a Chipre