Madrid (EFE).- La Puerta del Sol de Madrid se tiñó de tristeza en la madrugada de este jueves, después de que se conociera el fallecimiento de Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada que se convirtió en el símbolo de las movilizaciones por la crisis de la vivienda y de la acampada, que ya suma doce noches. La acampada de Sol bullía de corrillos: la gente comentaba la noticia. Los manifestantes erigieron altares en memoria de Maricarmen, tanto frente a la Real Casa de Correos, sede del Ejecutivo madrileño, como al pie de la estatua del Oso y el Madroño. “No es justo someter a alguien de 87 años a lo que ella ha tenido que soportar”, declaró Jon, uno de los manifestantes y añadió que “lo vivido por Maricarmen agotaría a cualquiera, sin importar la edad”. «A mi juicio, esa señora falleció porque, a sus 87 años, le alteraron su estabilidad y su paz y de algún modo ya no pudo soportarlo», dijo Igor a EFE.
Indignación por la muerte de Maricarmen Abascal en la madrugada más triste para la acampada en Sol