Francia afronta este sábado una jornada de protestas con riesgo de altercados, según el Gobierno, que ha desplegado a 70.000 policías y gendarmes en todo el país para impedir saqueos y actos vandálicos que dañaron alrededor de 3.000 comercios. El jefe de Gobierno, Sébastien Lecornu, señaló que la amenaza continuaba siendo alta, sobre todo por acciones de grupos de extrema izquierda y delincuentes, al margen de movilizaciones convocadas por sindicatos, estudiantes y el movimiento de los “chalecos amarillos”. Con el objetivo de contener a los violentos, el titular de Interior, Laurent Nuñez, anunció un despliegue de seguridad. Nuñez declaró que no habrá indulgencia con los saqueadores ni con los alborotadores.
Francia se prepara ante una nueva jornada de protestas con amenaza elevada de disturbios