Este jueves, el Congreso ha votado en contra de la ruta de estabilidad para 2026-2028, lo que obligará al Gobierno a establecer nuevos objetivos de déficit y deuda en un plazo de un mes. La propuesta fue desestimada con 178 votos en contra, provenientes del PP, Vox, Junts y UPN, mientras que 164 votaron a favor y hubo 5 abstenciones, que incluyeron a Podemos y a la diputada de Compromís, Àgueda Micó. Esto ocurrió a pesar de que la vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, había solicitado el respaldo de la Cámara. La ruta establece las metas de déficit y deuda que deben cumplir las diferentes administraciones en sus presupuestos y se complementa con el límite de gasto para el año siguiente, el cual no se somete a votación. Después de su rechazo, el Gobierno dispone de un mes para proponer un nuevo plan, ya sea con los mismos objetivos o con otros distintos. Si este también es rechazado, se implementarán las metas del plan fiscal estructural, que mantiene el mismo déficit global (2,1 % del PIB para 2026), pero exigirá a las comunidades autónomas equilibrar sus cuentas.
El Congreso rechaza la senda de estabilidad y obliga al Gobierno a presentarla de nuevo
