Cerca del cruce fronterizo de Beni-Enzar, que une Melilla con Marruecos, se encuentran vehículos y familias —cerca de un millar de personas— que esperan para pasar al país vecino, sin saber cuándo podrán hacerlo debido a un cierre que dura 15 horas. Cerca de la mitad lleva esperando en la zona desde que se cerró la frontera, alrededor de las 21:00 de este jueves, tras bajar del ferry procedente de Málaga; la otra mitad aguarda desde esta mañana, sobre las 6:30, cuando arribaron a Melilla en el barco de Motril. Según datos comunicados a EFE por fuentes policiales, se han colocado alrededor de 500 coches en las áreas de espera habilitadas en un terreno adyacente y en una carretera ancha; muchos de ellos están ocupados por familias con niños y por personas mayores, que esperan con paciencia. La mayoría aguarda fuera de los vehículos, sentada en la mediana o en el suelo sobre cartones, mientras otros optan por dar un paseo para entretener a los niños y desde la ciudad autónoma se han distribuido sillas y hamacas en una carpa cercana. Algunos buscan resguardo en la sombra, ya sea bajo un árbol o al lado de los edificios cercanos, especialmente cuando la mañana avanza. Algunos aprovechan la espera para encender la radio y seguir las noticias sobre la evolución de la crisis migratoria que afecta a Ceuta y a Melilla, la misma que los ha dejado en una ciudad de tránsito en medio de su viaje.
Largas colas en la frontera de Melilla con viajeros del Paso del Estrecho a la espera