Francia enfrenta protestas con 70.000 policías y gendarmes movilizados en todo el país. El foco de la tensión está en París, donde los “chalecos amarillos” intentan acercarse a las sedes del poder a pesar de la prohibición. Las manifestaciones de este sábado se llevan a cabo dos días después de una movilización nacional organizada por sindicatos para protestar contra el aumento del coste de la vida y en defensa de los servicios públicos. En París, sindicatos y colectivos estudiantiles han llamado a una marcha permitida entre las plazas de la República y de la Nación; los ‘chalecos amarillos’ han convocado una concentración en la plaza de la Concordia, prohibida por la Prefectura de Policía. Benjamin Ball hizo un llamado a una desobediencia civil. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, decidió mantener el operativo de seguridad con 70.000 efectivos de policía y gendarmería desplegados.
Francia afronta su cuarto sábado consecutivo de protestas con 70.000 agentes desplegados