Castilla y León inicia la jornada con nueve incendios activos, cuatro de ellos de gravedad. Preocupa el de Burgohondo (Ávila), que ha obligado a confinar tres localidades y a evacuar a más de 1.500 personas entre ese municipio, una urbanización de El Tiemblo y un núcleo de turismo rural. La situación ha motivado que el Gobierno central declare la emergencia nacional. El dispositivo que interviene en el incendio de Burgohondo, posteriormente en los de Navaluenga, El Tiemblo y El Barraco, concentra sus esfuerzos en impedir que las llamas crucen a la ladera opuesta y se dirijan hacia el Valle del Tiétar. Fuentes de la Junta de Castilla y León señalaron que, tras la retirada de los medios aéreos, las labores nocturnas transcurrieron conforme a lo planificado, logrando delimitar el perímetro del incendio e incluso afianzarlo en algunos tramos. Estas labores se han enfocado en proteger los municipios mediante maquinaria pesada y en realizar trabajos manuales para establecer líneas de defensa. No obstante, la Administración autonómica señala que la inquietud se concentra en la ladera sur de la sierra, ante el riesgo de que el fuego avance hacia el Valle del Tiétar tras superar la cima, impulsado por el viento desde la vertiente norte, donde se originó el incendio. La Junta de Castilla y León indica que el fuego desciende poco a poco, explicando que el operativo centra sus esfuerzos en frenar su progresión hacia el Tiétar. Desde el inicio, el viento ha marcado la evolución del incendio, con rachas de hasta 50 km/h que han impulsado un avance de cerca de cuatro kilómetros por hora. La propagación de las llamas se vio favorecida por la densa nube de humo, que secó la vegetación. El incendio, ocurrido a las 13.02 horas del miércoles en Burgohondo, fue aparentemente provocado por chispas de una máquina, comenzando en una zona elevada y de difícil acceso para los equipos de extinción. Las rachas de viento hicieron que se extendiera con rapidez; sin embargo, durante la primera jornada los trabajos lograron contenerlo, hasta que en la primera noche el viento volvió a ampliar su perímetro. En las primeras horas del jueves el fuego perdió fuerza y fue a partir del mediodía cuando el viento lo volvió a propagar hacia el Valle de Iruelas, que ha quedado devastado. Esta expansión obligó al operativo a implantar un plan de protección de viviendas, urbanizaciones y localidades, algunas de las cuales fueron evacuadas: 1.500 personas en total. En el núcleo urbano de El Tiemblo, el fuego avanzó, devastando parques y otros espacios, sin registrar víctimas. Tanto la situación como la nube de humo obligaron a decretar el confinamiento no solo en El Tiemblo, sino también en los municipios cercanos de Burgohondo y Navaluenga.
Preocupación en Ávila ante la posibilidad de que el incendio llegue al Valle del Tiétar